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Una de las actividades manuales que más éxito tiene es la elaboración de una caja de cartón a partir de una vieja caja que ya sea por una rotura o por desgaste tras un tiempo almacenando todo tipo de objetos nos ha dejado de servir.

Una manualidad tan sencilla como que se puede realizar en familia que también se puede realizar a partir de cartulinas gruesas o de paneles de cartones resistentes. Ya sea, pues, partiendo de una caja de cartón maltrecha, de unas cartulinas gruesas o de unos paneles de cartón firmes, podemos elaborar una caja de cartón personalizada que nos permita guardar infinidad de utensilios, hacer pequeñas cajas de regalo, cajoneras o hasta baúles para almacenar cualquier cosa.

El primer paso es, pues, tras hacernos con la materia prima que vamos a necesitar para hacer nuestra caja, determinar qué tipo de caja de cartón queremos hacer y para qué la vamos a utilizar. Y es que dependiendo del uso nos bastará con más o menos metros de cartón, con cartones de un mayor o menor gramaje o con una mayor o menos capacidad de resistencia.

Y es que no es lo mismo hacer una cajita de cartón para contener una carta, que elaborar una caja para hacer una mudanza, necesitándose, además de medidas muy distintas, materiales más o menos resistentes y también la incorporación de refuerzos de cartón, papel, cinta o plástico, entre otros refuerzos.

También es importante saber qué medidas exactas debemos obtener en el producto final, ya que solo así sabremos si esta se puede colocar donde queremos, guardar donde nos gustaría o si queda bien en aquel lugar en el que hemos pensado nos puede hacer papel esta manualidad.

Una vez sepamos todo esto, será el momento de tomar las medidas a los cartones que vamos a reconvertir en una caja de cartón de plena utilidad. Cuando las tengamos, dibujaremos las marcas de los cortes sobre esta a lápiz para poder borrarlas y, a continuación, comenzar a cortar las piezas más grandes.

Los restantes de estas piezas nos los tiraremos, ya que nos pueden servir para hacer las partes más pequeñas de nuestra nueva caja, así como para reforzarla en aquellos lugares en los que creamos es capital colocar una segunda capa o sellar una junta.

Si bien hay quien prefiere ir cortando pieza a pieza para finalmente ensamblarlas, hay quienes prefieren partir de una gran lámina de cartón y, tras macar las zonas de pliegue, comenzar a plegar todas las partes de la caja de cartón personalizada. Esta es la mejor manera de evitar que las piezas encajen a la perfección.

No obstante, no está demás recurrir a la cinta americana, a la grapadora o a nuevas piezas de cartón más duro para conseguir zonas reforzadas.

Cajas de cartón con tapa

Es muy posible que nuestra nueva caja de cartón nacida del reciclaje de otros paneles de cartón requiera de una caja. Esta puede ser desde un nuevo pliegue de quita y pon, hasta elaborada con cartones más fuertes que encajen a la perfección y que sobresalgan por la parte superior.

Los tipos de tapas para cajas son casi infinitos. Además de los comentados anteriormente también se pueden realizar tapas con asas que han sido plegadas durante la fase de la elaboración de la caja o adheridas a partir de nuevas piezas. El quid de la cuestión aquí es conseguir que las asas queden perfectamente incorporadas a la tapa.

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